Si existe un día muy esperado, ese es el 4 de julio pues es el día que se ha usado de manera tradicional para hacer barbacoas con las que son prefabricadas. Personas alrededor de todo el país tienen planeado.con anticipación ese momento para hacer una deliciosa barbacoa para las vacaciones. Así como es celebrado el cumpleaños de Estados Unidos, de la misma manera es celebrada  esta fecha pero para organizar y asistir a tan esperada reunión con el carbón y el fuego. La barbacoa ha pasado de ser no solo una forma de cocinar, sino una reunión social que ha congregado a las personas durante siglos.

Se conoce que durante los primeros años de la República, los estadounidenses incluían las barbacoas en las celebraciones del 4 de julio, y no solo por su independencia, sino también para fortalecer los valores democráticos de su comunidad.

Antes de profundizar en un historial lleno de humo, asado a la parilla y caricias, debemos aclarar un error que a menudo se comete, y es que asar a la parrilla y hacer una barbacoa, no se trata de lo mismo. Normalmente los dos términos se emplean para referirse a dichas acciones, pero la verdad es que asar y asar a la parrilla son dos métodos de cocción muy distintos. Asar a la parrilla es la forma más básica de cocinar; se refiere al método de cocinar un alimento directamente sobre una llama abierta o una fuente de calor alto.

Por otra parte, la barbacoa se trata de un método de cocción baja y lenta a fuego indirecto. Debido al largo y lento proceso de cocción, la carne a la barbacoa absorbe los sabores ahumados y el frote de especias, lo que hace que el producto final esté húmedo y tierno. La barbacoa es más adecuada para los cortes de carne que son grandes y resistentes, ya que funcionan bien con la cocción lenta y uniforme, como por ejemplo la pechuga, el tri-tip, las costillas y la carne de cerdo tierna.

Por su parte, la parrilla está reservada para los alimentos que se pueden cocinar de manera más rápida como las hamburguesas, los filetes, el pollo, los perros calientes, los mariscos y las verduras.

Los fanáticos de las barbacoas tradicionales siempre han estado en total desacuerdo con los que consideran que asar a la parrilla es hacer una “barbacoa”. En 1954, el periodista Rufus Jarman detalló la razón por la que son dos cosas distintas en el Saturday Evening Post: “Muchos epicures de Georgia insisten en que esto es un insulto al honorable nombre de barbacoa”. No se pueden asar hamburguesas, asar orejas, papas, cebollas, tomates, salchichas o salami, y es una vergüenza y una desgracia mencionar las barbacoas en relación con semejante tontería ”. Y, sin embargo, muchos continúan usando los dos términos indistintamente. Como quiera llamarlo, una cosa es cierta: cocinar con fuego produce resultados increíbles y sabrosos.

Ahora bien, la historia de la parrilla no es reciente ya que se remonta a los días de las cavernas, cuando un brillante antepasado nuestro descubrió que sostener la carne directamente sobre una llama abierta, durante un período prolongado de tiempo “cocinaba” la carne. Lo más probable es que los hombres de las cavernas tropezaban con animales que habían muerto en incendios forestales. Después de recoger la carne, la encontraron más sabrosa y más fácil de digerir que la consumida cruda.

Aunque me gustaría poder dar crédito a quien se debe, es imposible identificar exactamente dónde se usó este método de cocción por primera vez. Los antropólogos nunca han llegado a un consenso sobre, cuándo y dónde  nuestros ancestros aprendieron a “cocinar” y a preparar los alimentos. Se cree que podría ser entre 2 millones y 300,000 años atrás, un rango bastante amplio.

De manera que, lo más amable que se puede hacer es agradecer enormemente  a Mister Caveman o Miss Cavewoman (desde un punto de vista antropológico, ya que es más probable que fuese un “señor”) por su notable contribución a nuestra herencia culinaria.

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